Urbanismos utópicos en el desarrollismo.

Category : Diseño, Simpatías Sep 29th, 2015

El resultado de los años del desarrollo en España no solo son objetos que únicamente podemos encontrar en anticuarios o tiendas “vintageras”.  Los protagonistas de este artículo aún siguen teniendo quien los use después de más  de medio siglo de vida que llevan a cuestas.

Es cierto que han cambiado profundamente desde sus principios, y ya van quedando pocos de sus usuarios originales que puedan recordar sus primeros tiempos.  Pero ahí siguen.  Son los Barrios Nuevos del desarrollismo, lugares/entes construidos durante los primeros veinte años del régimen franquista, que dieron cabida a la nueva realidad que irrumpió con la potenciación de la industria y que pretendían ser el ejemplo frente al caos que se estaba generando con la masiva llegada de emigrantes del campo a las ciudades.

Para hablar de ellos no me he contentado con rebuscar en la biblioteca o a freír google a búsquedas (que también) sino que, en compañía de mi amigo Bruno Teixidor, con el que comparto inquietudes y locuras, fuimos armados de metrobús, cámaras y ganas de pasarnos horas pateando por sitios donde la gente nos miraba sin entender exactamente por qué nos molaba tanto estar ahí.

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Bruno Teixidor es la cámara. Ni idea de quién es el tío que está detrás.

 Pues nos mola por esa falsa nostalgia de tiempos pasados no vividos que nos dan estos sitios, y también porque nos sacan la vena para hacer cosas como este video.

Este es el ambiente, así que venga, un poco de trasfondo para meternos en materia.

Todos los sistemas totalitarios del siglo XX, como el soviético, el alemán o el italiano, afrontaron en sus bases ideológicas el urbanismo como parte esencial de sus experimentos sociales. Al buscar el origen de las líneas arquitectónicas y urbanísticas del franquismo nos  toparíamos, en primer lugar, con la reunión que se celebró en Burgos en febrero de 1938 (en plena guerra)  en la que se reunieron  más de doscientos arquitectos liderados por Pedro Muguruza (autor entre otros edificios  de este, este… y este).

De este congreso saldrían dos de los organismos que se encargarían de la reconstrucción de España una vez terminado el conflicto: por un lado el  Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones  y por otro el Instituto Nacional de la Vivienda, ambos subscritos a la dirección de Falange. Mediante ellos el régimen controlaría con mano férrea  los primeros años de la arquitectura en España, la cual sería otra herramienta más al servicio de hacer descender “El Ideario” a la vida cotidiana.  Ya no se hablaría más de edificios y habitantes, sino de hogares y familias como pilares del nuevo orden urbanístico.

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Revista Reconstrucción dejando claro cómo se debía reconstruir.

 

Como ejemplo de esta “ideología de ladrillos”, el siguiente fragmento de la memoria descriptiva de un conjunto de viviendas obreras en Carabanchel Bajo, obra del arquitecto Luis García de la Rasilla:

«Como es natural, ni remotamente hemos pensado un solo momento en adoptar soluciones marxistas a base de proyectar salas de estar convertibles de noche en dormitorios, tan anticristiano por su falta de moral y lo poco familiar. La vivienda ha de responder a las necesidades de un hogar cristiano (…) No hay salud ni moralidad posibles donde se hacinan seres humanos de todas las edades y todos los sexos en repugnante promiscuidad.»

¿Se nota la tensión, no? Pero aún hay más.

En la reunión del 38 también se formularían otros conceptos que llevarían el nacional sindicalismo de Falange a los planos de obra, de los cuales La Ciudad del Movimiento era el más ambicioso.

El objetivo de La Ciudad del Movimiento era cambiar la clásica y sempiterna división de clases sociales por distritos, que siempre daba como resultado el también sempiterno descontento social de las zonas obreras más deprimidas. La solución serían barrios donde todas las clases sociales estarían representadas en un urbanismo jerarquizado por la calidad de los inmuebles, con el propósito de superar la lucha de clases sustituyéndola por la colaboración hacia un bien común, como promulgaba el manual del perfecto fascista.

El fascista perfetto enseñando su ombligo perfetto a la juventud.

Pero a los soportes conservadores del régimen esta propuesta no les hizo demasiada gracia, así que este plan no se llevó a acabo… excepto en un nuevo barrio de Madrid, construido a propósito para los trabajadores de la empresa nacionalizada ENASA. Su nombre: Ciudad Pegaso.

¿Qué era ENASA?

Fundada por el régimen con los restos de Hispano Suiza y Ford España con el fin de reactivar el sector automovilístico, en especial el de la producción de camiones, ENASA y su marca PEGASO comenzó a trotar en 1947 bajo la dirección de Wilfredo Ricart, posiblemente uno de los mejores ingenieros automovilísticos de la Europa de la post guerra.

Bela Lugosi Wilfredo Ricart

El proyecto de Ciudad Pegaso daba solución al problema de proporcionar alojamiento a los trabajadores de la nueva fábrica de Madrid, situada en aquel entonces en una zona deshabitada del barrio de San Blas, al final de la calle Alcalá.

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La entrada a Ciudad Pegaso con el cartel original (desaparecido actualmente).

Se proyectaron tres tipos de viviendas según la jerarquía que se ocupara en la empresa: el primer grupo, compuesto por una treintena de bloques de entre cuatro y siete alturas destinadas a los obreros  y sus familias; el segundo tipo, compuesto de unas 27 viviendas unifamiliares con jardín reservadas a mandos intermedios y  técnicos;  y por último, un tercer grupo de unos diez chalets con parcela de 300m2 que serían habitados por ingenieros y directivos de la empresa.  En un primer momento todas las casas eran de alquiler con una renta muy por debajo de la del mercado, para luego pasar a ser propiedad de los inquilinos pasados cinco años.

Plaza de San Cristóbal (Ciudad Pegaso)

Para comodidad de sus habitantes se tuvo que proveer de todos los equipamientos necesarios para garantizar servicios y ocio: consultorio médico, escuela (Colegio Pegaso), zona deportiva con piscina, economato, sala de cine (Cine Pegaso), iglesia (consagrada a San Cristóbal, patrón del transporte), zonas verdes comunales, una residencia para ingenieros solteros y seguridad privada. Todo esto pagado y gestionado por la empresa y de uso gratuito para los trabajadores y sus familias.

Iglesia de San Cristóbal (Ciudad Pegaso)

El concepto de  La Ciudad del Movimiento se había hecho realidad, aunque al final fue el corporativismo de una empresa nacionalizada y no Falange quien la había llevado a cabo.

Como experimento urbano- social no se volvería a repetir, pero Ciudad Pegaso no está del todo aislada de su contexto histórico: sin movernos de Madrid podemos encontrar, por un lado, el modelo que la precedió en Colonia San Cristóbal y, por otro lado, Ciudad de los Ángeles, que a pesar de ser construida solo unos pocos años después fue su reflejo alternativo y sucesor.

Colonia San Cristóbal aún perdura al final del Paseo de la Castellana, a la sombra de los cuatro rascacielos construidos durante los últimos tiempos. Su autor fue Secundino Zuazo, uno de los arquitectos  más destacado de la España de los años 20 y 30, autor de edificios tan emblemáticos como este, este y este.

Zuazo recibió este encargo al poco de regresar de un exilio forzado de cinco años en Gran Canaria por sus inclinaciones políticas durante la Segunda República. Para entonces, el régimen ya se había apropiado (sin dar las gracias) de sus trabajos y planteamientos arquitectónicos y urbanísticos, los cuales simplemente fueron reinterpretados. Como ejemplo de esto, Zuazo ya se había inspirado años antes para parte de su trabajo en el monasterio del Escorial, antes de que al franquismo le diera por reproducirlo en forma de neo-herreniarismo  sin ton ni son por todo el país.

Colonia San Cristóbal fue construida entre 1948 y 1949 por la Empresa Municipal de Transportes (EMT) para sus trabajadores en las cercanías de su complejo de cocheras, que aún sirven de garaje a los autobuses de buena parte de las líneas de bus de Madrid.

Bloque de viviendas en Colonia San Cristóbal.

El conjunto es una barriada trazada con espacios verdes entre los bloques, en cuyas fachadas podemos apreciar el paso de la vieja arquitectura de viviendas industriales al racionalismo, que en España después se corrompería en el estilo ramplón que sería aplicado a la vivienda de la clase obrera de manera masiva durante las siguientes décadas. Zuazo demuestra aquí su dominio sobre el uso del ladrillo visto, como ya hizo en 1931 con la Casa de las Flores y como quiso haber hecho en Nuevos Ministerios de no haber sido su proyecto modificado en la posguerra.

La colonia se compone de veinticinco bloques de viviendas de renta reducida y, como Ciudad Pegaso, al estar en  los límites de la ciudad tuvo que ser  dotada de todos los equipamientos necesarios entre los que se contaban un colegio, un centro deportivo con piscina, un ambulatorio, dos bares y una parroquia donde, por sus pequeñas dimensiones, el párroco debía oficiar sus ceremonias en la calle. Gracias a estas dotaciones pagadas por la EMT y a la relativa buena calidad de vida de sus vecinos, sería conocida popularmente como “La Moraleja de los pobres”.

Bar “La Asociación” de Colonia San Cristóbal. Solo por tener detalles como este merece la pena ir a verla.

Sin embargo, a diferencia de Ciudad Pegaso, San Cristóbal es un barrio de trazado homogéneo destinado por entero a los trabajadores base de la EMT, en donde no hay cabida para edificios destinados a clases sociales más acomodadas.

Pero este no sería el último conjunto de Secundino Zuazo: una década más tarde de la construcción de Colonia San Cristóbal y cuatro años después de Ciudad Pegaso, en 1958, surgiría otro nuevo barrio en el distrito de Villaverde con planteamientos muy similares a los anteriores. Aunque esta vez la gran diferencia sería de dónde procedió la pasta, ya que no vendría de las arcas del estado sino de una empresa completamente privada: Barreiros Diesel.

Barreiros se esforzaba.

Fundada por Eduardo Barreiros y dedicada mayormente a la construcción de camiones y tractores, era la competencia directa de ENASA, a la que empezó a desbancar gracias a sus productos, que superaban en eficiencia a los Pegaso y que además eran más económicos y  contaban  con su propia red de talleres mecánicos.

Eduardo Barreiros nunca dejó de jugar.

Esta competencia no fue vista con buenos ojos por el régimen, que puso a Barreiros trabas tan sutiles como prohibirle importar piezas imposibles de encontrar en España o poner límites ridículos a su producción. Aún con todo esto, consiguió triunfar, y hoy en día la figura de Eduardo Barreiros ha sido rescatada después de décadas de olvido como referente (o inspiración) para estos tiempos de crisis. Por el momento, aparte de multitud de artículos biográficos,  se le han dedicado varios documentales y hasta una miniserie producida por Televisión de Galicia. También existe una fundación y un museo con su nombre que se encargan de preservar y promocionar su legado.

Para dar alojamiento a sus trabajadores base, que llegarían a ser más de 25.000, construyó Ciudad de los Ángeles, un nuevo barrio que, al igual que los anteriores, dispuso de sus propios equipamientos, como un dispensario médico equipado con quirófanos y ambulancias propias, economato, escuela y servicio de autobuses.

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Ciudad de los Ángeles versión beta.

En este caso Zuazo solo realizó el planteamiento urbanístico de la ciudad, que sigue la misma línea racionalista de Colonia San Cristóbal, conservando las separaciones entre bloques mediante zonas verdes, pero esta vez el diseño de las viviendas quedó en manos de la  promotora encargada del proyecto, la cual se lo montó al estilo lo-más-barato-posible, ahorrándose pesetas hasta la temeridad estructural de los edificios.

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El antes y el después en Ciudad de los Ángeles.

Y ahora la pregunta: ¿utopías?

Visto lo visto, y dejando para el siguiente articulo cómo han llegado estos barrios hasta nuestros días, nos encontramos de primeras con que estas propuestas no han tenido una descendencia en la actualidad, ya que esos modelos no se han perpetuado: desaparecieron tan rápido como las empresas dejaron de necesitar estas micro-ciudades para tener cerca a sus trabajadores, principalmente porque a partir de los 60 estos trabajadores serían la primera generación de este país en tener coche propio para llegar al trabajo sin tener que ser unos Rockefeller.

utopía o utopia.

(Del gr. οὐ, no, y τόπος, lugar: lugar que no existe).

  1. Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación.

 

Si nos ceñimos a la definición de utopía no los podemos incluir en esta categoría ya que, como he dicho, respondían a las necesidades que corrían en su tiempo. Pero visto desde hoy, la idea de  una empresa que monta  un barrio para sus trabajadores corriendo con todos los gastos, contratando para ello a buenos urbanistas,  ofreciendo alquileres que no superaran el tercio de un salario normal y, a parte de las viviendas, también unas buenas instalaciones de ocio y servicios gratuitas, al menos a mí, se me hace un poco utópico.

Llamémoslas pues utopías en retrospectiva: modelos irrepetibles en el momento actual pero que dieron unos resultados que hasta hoy en día siguen marcando la diferencia en el conjunto urbano.

Pero de eso hablaremos en el próximo artículo…

 

Enlaces Recomendados:

Jesús López Díaz, “Vivienda Social y Falange: Ideario y construcciones en la decada de los 40” en Scripta Nova, Universidad de Barcelona, vol. VII, núm. 146(024), 1 de agosto de 2003.

Cronistas Villaverde: La Ciudad de los Angeles en la publicidad

Fuentes imágenes:

Las imágenes que no menciono a continuación las he hecho yo (Sí, no estaba de postureo con la camara) y están disponibles bajo licencia CC

Fotografía de Revista Reconstrucción por: CRAIBuah Arquitectura

Retrato de Wilfredo Ricart por: Club Alfa Sport

Fotograma de La vida es Bella por: El rincón de Jose Carlos

Fotografía de la entrada de Ciudad Pegaso por: Luis Fdez (Grupo de Facebook de Ciudad Pegaso)

Fotografía Publicidad Barreiros Diesel por: Camionesclasicos.com

Retrato Eduardo Barreiros por: Gallegos por el mundo

Fotografía de las obras de Ciudad de los Ángeles por: Carlos Guio (Grupo de Facebook Ciudad de los Ángeles)



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